Hola,
Te agradezco tus comentarios. En primer lugar el caso de Carmen Cid es parecido al mío, que obtuve la nacionalidad por matrimonio y el de mi hermana que vino posteriormente a la Constitución. Las tres somos hijas de españoles refugiados que tuvieron que adquirir la nacionalidad francesa, y en nuestro caso, mexicana. Como Carmen y mi hermana (estamos simplemente citando ejemplos: hay muchos otros) obtuvieron la nacionalidad española por residencia, fue de opción y
tuvieron que renunciar a la nacionalidad francesa y mexicana.
En 2002 el Código Civil permitió la nacionalidad por opción, no de origen. O sea que de nuevo no se resolvió. Yo y otras personas no nos acogimos puesto que esperábamos que tarde o temprano España nos otorgaría la que históricamente (si no hubiera mediado la Guerra y el Exilio) nos correspondía, la misma de la que gozan los españoles que no tuvieron que abandonar su Patria.
Dices que si Carmen (o yo) optamos a la 'nacionalidad de origen' (Ley 52/2007, anexo III), nuestros descendientes
mayores de edad se quedarán sin derecho alguno. No entiendo lo que dices sobre esto. La nacionalidad de origen es justamente "privilegiada".
Diferencias entre nacionalidad por opción y de origenhttp://exiliados.org/foro/index.php?topic=18.0 Mi familia procede de Asturias, del Norte de España, la zona que dio más emigrantes económicos a Hispanoamérica. Hermanos de mis abuelos tomaron el camino de Cuba y Argentina. Tengo un enorme respeto por ellos y en general por la emigración económica que se merece un importante lugar en la historia social española. Pero está demostrado históricamente que no huyeron por hambre. Eran, en su mayoría, hijos de pequeños propietarios agrícolas, llamados por paisanos que ya se encontraban allá y que pudieron pagar el billete del barco en tercera clase (quizás vendiendo algunos animales) y que sabían leer y escribir, exigencias de los países de inmigración. Marcharon de España para iniciar un nuevo proyecto de vida. Incluso ya en tiempos de la dictadura de Franco hubo una emigración "asistida", salían con pasaporte, y en muchos casos, con el pasaje pagado por el Instituto de Emigración.
A los refugiados, que ya tenían su vida hecha en España, y marcharon muchas veces con su familia les truncaron su vida aquí, y cosa importante: si no huían, los iban a fusilar o a meterlos en la cárcel muchos años. Está también demostrado.
Los jornaleros del sur de España
que sí sufrían hambre y anafalbetismo no pudieron emigrar en aquellos años porque ni siquiera podían pagar el billete del barco.
Un saludo cordial,
Ludivina García Arias